El nivel de evidencia es de la molécula, no de cada producto que la trae: la concentración, el envase y el resto de la fórmula cuentan. Por eso cada ficha dice por qué está en el catálogo.
con qué tener cuidado
Vitamina C pura y un ácido exfoliante en la misma aplicación
No se destruyen: los dos trabajan en medio ácido y conviven bien químicamente. El problema es de piel, no de química — son dos productos de pH bajo seguidos, y eso se siente.
qué hacer: Si van juntos, primero el de pH más bajo. Y si notás ardor o tirantez, mandá el exfoliante a otro momento del día: no perdés nada.
Retinoide y exfoliante ácido, la misma noche
Ojo con el motivo, porque el que circula está mal: NO es que el ácido 'desactive' al retinoide — eso nunca tuvo evidencia detrás. Lo que pasa es que los dos aceleran la renovación por vías distintas, y sumados la barrera no da abasto. Terminás con la cara roja, descamando, y abandonando.
qué hacer: Noches alternas. Lunes exfoliante, martes retinoide, miércoles y jueves sólo hidratar. Ese es el esquema que la gente sostiene.
Peróxido de benzoilo y exfoliante ácido juntos
Los dos secan y los dos descaman. Juntos, en piel con acné que además ya viene irritada, es la receta para la dermatitis que se confunde con 'me empeoró el acné'.
qué hacer: Elegí uno por momento del día, o alterná días.
Más de un exfoliante en la misma rutina
Los ácidos vienen escondidos en limpiadores, tónicos y hasta en cremas, así que es muy fácil terminar con dos o tres sin haberlo decidido. La exfoliación no se suma para bien: pasado cierto punto sube la pérdida de agua y la piel queda peor que antes.
qué hacer: Dejá uno solo como exfoliante de la rutina y usalo dos o tres veces por semana. Los otros, o se van, o se usan en días distintos.
Si armás la rutina con nosotros, esto ya está cruzado: cada producto se chequea contra los demás, y si algo hay que separarlo, te decimos cuándo usar cada uno.
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